De un viaje en tren y un retrato

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vía

Corría el año 2010 y yo estaba en plena búsqueda de trabajo. Los días se hacían interminables enviando currículos a diestro y siniestro y redactando una y otra vez e-mails a empresas geniales que obviamente no necesitaban a nadie en su equipo, muchas gracias. Me sentía pidiendo limosna, un día tras otro, estaba muy muy baja de ánimos.

Un día mi amiga Elena me pidió que le hiciera un favor, que le había tocado la beca Leonardo pero que le era imposible acudir a la reunión informativa. Claro, por supuesto, será un placer ir en tu lugar.

Y allí me planté, en una aula universitaria repleta de gente con la ilusión clavada en la mirada y los nervios clavados en la sonrisa. Ah, ¿te ha tocado París? ¡¡A mí también!! y se abrazaban. Y me puse tan triste como nunca antes lo había estado. Lo hubiera dado todo por ser yo la que me iba a una ciudad europea un tiempo, a trabajar, a vivir nuevas experiencias, a volver a empezar de cero durante unos meses, como ya había hecho anteriormente. Apunté toda la información en mi libreta para que Elena no se perdiera ningún detalle y me fui a coger el tren de vuelta a casa.

Una vez en el tren, con el nudo en el estómago y apoyada en la ventana pero no viendo nada, me pasé el viaje de vuelta intentando disimular mi tristeza para que no me empezaran a rodar las lágrimas por la mejilla y no montar un show dramático ahí en medio.

Pues resulta que no disimulé bien. Llegó mi parada, me levanté para bajar y una chica que estaba sentada en un asiento cercano me cogió del brazo. La miré, me sonrió con cariño y vi que en sus piernas tenía una libreta donde me había estado dibujando. Durante todo el trayecto, con mi cara apoyada en la ventana, con mi mirada triste y ausente. Era un retrato precioso.

Pipipipip bajé al andén y las puertas del tren se cerraron.

Hace unos días vi la foto que ilustra este post y me transporté de nuevo a esa situación que dio para una de las anécdotas más tristes pero bonitas que me han pasado nunca. Guardé la foto rápidamente y ahora la tomo como el retrato (salvando las distancias) que nunca más volví a ver.

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9 pensamientos en “De un viaje en tren y un retrato

  1. Bueno, pues he visto de refilon, en un momento que me he quedado sola en la oficina y en esas que aprovechas corriendo para mirar el movil la publicacion del post en el facebook y al ver el enunciado he abierto corriendo el wordpress. Y te he leído, y no he podido por mas que sonreirme porque esa estampa de mirada al infinito con el gestio triste es casi un clásico en mi desde hace un tiempito. Malos tiempos, dificiles momentos laborales, problemas familiares derivados, total unas ganas de salir pitando durante un buen tiempo y empezar de 0, que tu has dicho que alguna vez ya has hecho, a lo que te digo: Suertuda! ;)
    Yo no puedo irme y empezar de 0, así de literal, pero lo conseguí de otro modo: sumergiendome en la aventura del el blog que llevo. Dicen que el que no se conforma es porque no quiere…y yo me conformo saliendo de “mi zona de confort caótica y catastrófica” no fisicamente, pero sí mentalmente..y va bien, oye! jejeje.. Un besazo..me ha encantando el post.
    espe,

    • Créeme, Espe, que este blog también es mi gran vía de escape, sin lugar a dudas. E igual para la gran mayoría de gente que nos rodea sea estúpido o irrisorio, pero estoy segura de que a ti también te llena como a mí cada “me gusta” y cada comentario escrito con cariño, así que ya pueden decir misa ;)
      Me alegro de que te haya gustado el post, lo escribí en un ataque de sinceridad y la verdad es que verlo publicado me saca los colores un poco porque quizá sea muy íntimo, pero en fin.
      Un beso bien grande y nos seguimos leyendo*

      • No si al final se escapará la lagrimilla y todoo…
        Lo de ver un “me gusta” es lo más de lo más y leer comentarios y/o respuestas lo más mejor siguiente, y ver que siguen…el sumum!! jeje.. Es una de las mejores cosas que he hecho y que me llena en mucho tiempo!
        Un abrazote y hasta el próximo post!! XDD

  2. Lo, tens una manera especial d’explicar i fer les coses. Que no s’acabi mai. I que la tristesa passada ens serveixi per recordar les alegries presents i futures.

    Petonets, bonica.

    • Ai, Mentx, que m’ho diuguis tu és tot un piropazo (amb perdó).
      És així ben bé, situacions tristes del passat que ens recorden que l’endemà serà molt millor!
      Un petonàs, et trobo a faltar, veiem-nos*

  3. Muy bonito post Lorena. Tan lleno de sentimientos que lo hace muy entrañable!
    Ten por seguro que los pequeños golpecitos de la vida nos ayudan a crecer y a fortalecernos en espera de momentos mejores que siempre llegan.

    Besitos

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